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Alimentación macrobiótica: equilibrio en cada bocado

Alimentación macrobiótica: equilibrio en cada bocado
30/01/2018 Nice to Eat
En Alimentación
Alimentacion macrobiotica equilibrio en cada bocado

La alimentación macrobiótica busca cultivar la salud y la longevidad armonizando nuestra energía personal con el orden natural. El equilibrio entre los opuestos es la clave para conseguirlo.

La base del pensamiento macrobiótico es todo en nuestro mundo, incluido nuestro cuerpo y los alimentos que comemos, está compuesto por energías opuestas pero complementarias. Según la filosofía taoísta, estas fuerzas antagónicas que rigen nuestro universo se llaman Yin y Yang.

Yin y Yang en la cocina

El Yin es el principio femenino y de la expansión, asociado a la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El Yang es el principio masculino y de la contracción, asociado al cielo, la luz, la actividad y la penetración.

Como hemos dicho, los alimentos no se escapan a esta naturaleza dual. Según la macrobiótica, cuatro factores determinan si los alimentos son más Yin o Yang:

  • Como crecen, a qué velocidad y en qué dirección.
  • Donde crecen, si en climas nórdicos o cálidos.
  • Su contenido en sodio y potasio.
  • Si el efecto que tienen en el organismo es frío o cálido.

En función de estas variables la macrobiótica habla de:

  • Alimentos Yin, que tienen una energía expansiva y enfriadora. Dilatan, desintegran y son limpiadores.
  • Alimentos Yang, que tienen una energía contractiva. Calientan, construyen y son estancadores.

Para la macro-biótica lo ideal es llevar una alimentación que fomente el equilibrio entre estas dos fuerzas. Solo de ese modo evitaremos carencias y excesos y nuestro organismo tendrá la capacidad de sanar por si mismo.

Alimentos que pueden desequilibrarnos

  • Aunque no hay nada malo en ellos, los seguidores de la dieta macrobiótica sugieren eliminar las aves, la carne y los huevos. Éstos alimentos serían demasiado Yang, por lo que podrían provocar un estancamiento en el cuerpo. Dicho de otro modo: son alimentos que no benefician la eliminación de toxinas sino que las retienen y consolidan en nuestro organismo, que puede enfermar a consecuencia de ello.
  • Por otro lado, serían demasiado Yin alimentos como, el azúcar, el alcohol, la miel, el café, el chocolate, las especies demasiado picantes, los aceites vegetales de poca calidad, la leche de origen comercial, el yogur y los quesos blandos, al igual que los químicos y conservantes. Según este enfoque, todos ellos favorecerían las enfermedades de reacción (irritación, inflamación) y de deficiencia.

¿Cuál es el origen de la alimentación macrobiótica?

La alimentación macrobiótica fue traída a Europa desde Japón en los años treinta por George Ohsawa, un filósofo japonés inspirado por las enseñanzas del doctor Sagen Ishizuka.

Ohsawa creía que comer simple y sano nos permite vivir en armonía con la naturaleza y sus constantes cambios. Y consideraba que la macrobiótica podía servir para prevenir e incluso curar enfermedades graves como el cáncer.

En los años cincuenta, Ohsawa llevó sus enseñanzas a América, donde tuvo múltiples pupilos, entre ellos Michio Kushi. Éste, junto a su esposa Aveline, publicó varios libros sobre macrobiótica y fue responsable de la popularización de esta alimentación en EEUU, donde en 1978 fundó el Kushi Institute.

Vamos ahora a lo concreto: ¿Cómo debemos comer si queremos seguir una alimentación macrobiótica?

La macrobiótica en 20 pautas

La alimentación macrobiótica es básicamente vegetariana, aunque no prohíbe ningún tipo de alimento. Lo principal es que los alimentos sean naturales, locales y estacionales.

Algunas de las normas básicas de la macrobiótica son:

  1. El 40-60% de cada comida ha de contener cereales enteros y de origen orgánico (arroz integral, trigo completo, cebada, mijo, centeno, maíz, trigo sarraceno y otros cereales completos).
  1. Aparte de los cereales, se prima el consumo de legumbres, vegetales, frutos, algas, semillas y pescado. Por contra, se limita el consumo de alcohol, azúcar y endulzantes, carnes rojas, huevo y sal.
  1. Se deben tomar uno o dos platos de sopa al día (sopa de Miso, muy típica en Japón, o sopas de verduras).
  1. Un 20-30% de la alimentación diaria debe ser vegetal, de la cual solo una pequeña parte debería ser cruda (ensaladas, por ejemplo).
  1. Un 10% de la dieta diaria debe comprender legumbres, como las alubias, los garbanzos o las lentejas o derivados de la soja como el Tofu, el Tempeh o el Natto.
  1. El pescado se debe comer varias veces a la semana pero en poca cantidad. Se recomienda cocinarlo con productos que ayuden a desintoxicar el organismo, como el wasabi, el jengibre o la mostaza.
  1. Eliminaremos la carne, las aves, los huevos o los lácteos en general.
  1. Semillas y frutos secos se tomarán con moderación (pueden estar ligeramente tostados o salados).
  1. Comeremos solo fruta local, varias veces a la semana.
  1. Los postres se pueden tomar con moderación, dos o tres veces a la semana.
  1. Para endulzar podremos usar sirope de arroz, malta de cebada o amasake. Sin embargo no se debe usar azúcar, miel, chocolate o melazas.
  1. No cocinaremos con aceites refinados, aunque se puede usar el aceite de virgen extra natural y de origen biológico si es en poca cantidad.
  1. Para condimentar usaremos la sal marina, el shoyu, el vinagre de arroz integral, el vinagre de umeboshi, el jengibre rallado, las semillas de sésamo tostadas, las algas asadas y la cebolleta a trocitos.
  1. Solo comeremos o beberemos cuando sea necesario, no por capricho o gula. De ese modo se logra, según la macrobiótica, educar al organismo.
  1. Las bebidas no pueden contener cafeína, excitantes o aromatizantes artificiales.
  1. El agua debe estar purificada y no debe contener hielo.
  1. En los meses más fríos, optaremos por comida de más calidad, como las raíces o los cereales más pesados como el mijo o el trigo sarraceno.
  1. Los utensilios para cocinar o conservar serán solo de madera, cristal, acero inoxidable o porcelana.
  1. No cocinaremos con microondas (si somos muy estrictos tampoco con hornos eléctricos).
  1. Cocinaremos y comeremos en un ambiente relajado.

En definitiva…

La alimentación macrobiótica es una apuesta por el equilibrio y por una nutrición justa que facilite la regulación y recuperación natural del organismo. Tiene sus fans y por supuesto sus detractores y, como siempre, os recomendamos que si os interesa optar por ella os asesoréis bien, a poder ser por algún buen profesional de la nutrición.

 

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