Alimentación saludable en verano: lo que necesitas saber

Alimentación saludable en verano: lo que necesitas saber
19/07/2017 Nice to Eat
En Consejos prácticos
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21 de Junio: llega el verano. El sol irradia energía positiva. Los vaivenes emocionales de la primavera quedan atrás, las alergias nos dejan en paz…Y con una alimentación adecuada nuestro bienestar será aún mayor. 

Llevar una alimentación saludable en verano es casi una cuestión de intuición. ¿Qué nos piden los sentidos? Pues generalmente platos poco cocinados, ligeros, coloristas, de sabores refrescantes y texturas crujientes. Justo lo que los expertos nutricionistas nos recomiendan.

Pero escuchar al cuerpo no es suficiente. Merece la pena profundizar un poco más para armonizar al 100% nuestra alimentación y, como consecuencia, nuestro organismo, con la estación del calor.

 ¿Cuáles son los mejores alimentos para el verano?

 Cereales

Principalmente: el arroz de grano largo o Basmati, la cebada, la quinoa, el maíz, el bulgur, el cuscús, la polenta y la pasta integral.

¿Cuándo? Lo mejor es tomarlos por la mañana y mediodía.

Preparación: dejaremos los cereales integrales en remojo toda la noche. Después, los herviremos con un poco más de agua que lo habitual. Para acabar, en lugar de sal les añadiremos alga kombu o un trocito de ciruela umeboshi.

Proteínas

Principalmente: proteínas vegetales como el tofu, legumbres como la lenteja roja o los garbanzos y pescado (pulpo, calamar, sepia…).

¿Cuándo? Debería estar presente en cada comida.

Preparación: para que sean refrescantes, las legumbres se pueden preparar en ensaladas o patés. El pescado es mejor cocinarlo de forma ligera.

Verduras

Principalmente: verduras de la estación y de todo tipo aunque primando las de hoja verde y las ensaladas variadas. Son buenas en esta época del año la albahaca, la berenjena, el brócoli, el calabacín, la cebolla tierna, los cogollos de Tudela, la col blanca, los champiñones, el diente de león, la endivia, el hinojo, las judías verdes, la lechuga, el pepino, el pimiento verde, la rúcula y el tomate.

¿Cuándo? Podemos incorporarlas a todas las comidas, aunque por la noche siempre iremos con cuidado de tomarlas cocinadas para favorecer una buena digestión.

Preparación: las podemos cocinar con un salteado muy rápido (de 3 minutos) a fuego fuerte con agua o aceite, escaldadas, hervidas, al vapor o a la plancha. Si no queremos usar el fuego podemos optar por el macerado, el prensado, los germinados o los “pickles” (encurtidos).

Frutas

Tipos: albaricoques, arándanos, cerezas, ciruelas, fresas, frambuesas, grosellas, higos, pimientos rojos, manzanas rojas, melón, melocotones, moras, nectarinas, sandía, paraguayos, peras, tomates y uva.

¿Cuándo? La comeremos siempre sola, sin mezclar con las comidas.

Preparación: para equilibrar su efecto podemos prepararlas en ensaladas. Para ello, una buena opción es mezclar varias frutas con una pizca de sal marina y melaza y dejarlas macerar durante media hora antes de incorporarlas a la ensalada. Los licuados o zumos son otra preparación veraniega ideal para las frutas. Otras alternativas refrescantes son las gelatinas de futas con alga agar-agar, las jaleas, la mousse, los sorbetes o los batidos caseros hechos con bebidas de arroz o de almendras.

Además, ten en cuenta que…

  • Un básico del verano es beber suficiente agua. Si nos deshidratamos en exceso al organismo le costará mucho mas eliminar sustancias de deshecho y favoreceremos la formación de piedras en el riñón.
  • Para llevar un alimentación saludable en verano es muy importante seguir usando condimentos salados al cocinar (sal, salsa de soja, umeboshi, miso). Así compensaremos la pérdida de sales minerales que sufrimos al sudar más que en otras épocas del año. Si no mantenemos el nivel de estas sales, nuestro organismo perderá la alcalinidad que necesita para funcionar bien.
  • Aunque podemos comer más cremas de verduras frías, ensaladas y crudos, siempre hay que hacerlo sin abusar y combinándolos con alimentos cocidos. De esa manera evitaremos hinchazones y desórdenes intestinales. Lo ideal es mantener una proporción de 50% crudo y 50% cocido.
  • Conviene aumentar la cantidad de agua al cocinar y la intensidad del fuego, y disminuir el tiempo de cocción.
  • Como os decíamos, la alimentación saludable en verano es también una “alimentación de los sentidos”: optaremos por alimentos de colores intensos y buscaremos los contrastes en el plato. Aumentaremos el consumo de alimentos de textura crujiente. Y potenciaremos los sabores picantes y amargos (que podemos encontrar en la escarola, la endivia, las semillas tostadas o el diente de león).

Como conclusión, lo que recomendamos para todas las estaciones del año: en la medida de lo posible merece la pena consumir productos de origen ecológico, ya que es la manera más directa de evitar tóxicos derivados del uso de pesticidas. Y ante cualquier duda o si queremos introducir alguna variación importante en nuestra alimentación, lo mejor es siempre acudir a un profesional de la nutrición.

Ahora…¡A disfrutar del verano!

 

 

Comment(1)

  1. Jose Recetas 11 meses hace

    Me ha gustado este artículo, muchas gracias por compartirlo y sigue así.

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