INTOLERANCIA A LA LACTOSA, ¿QUÉ ES? - NiceToEat

INTOLERANCIA A LA LACTOSA, ¿QUÉ ES?

INTOLERANCIA A LA LACTOSA, ¿QUÉ ES?
30/11/2017 Nice to Eat
En Alimentación
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Cada vez hay más personas que afirman tener intolerancia a la lactosa. Como con cualquier intolerancia alimentaria, conviene conocer bien sus síntomas y buscar diagnóstico médico para no tomar decisiones erróneas.

Para entender la intolerancia a la lactosa, empecemos por lo básico: la lactosa no es más que un azúcar que está presente en la leche y sus derivados. Como buenos mamíferos, los humanos nacemos equipados con lo necesario para digerirla, pues la leche es nuestro alimento base al inicio de la vida.

Para ello, nuestro intestino produce una enzima llamada lactasa. Ésta se ocupa de dividir la lactosa en sus dos componentes fundamentales (glucosa y galactosa). Así, la lactosa puede ser absorbida más fácilmente por nuestro organismo.

En resumen, a no ser que tengamos algún problema genético, cuando somos bebés nuestro intestino está 100% adaptado a la ingesta de lácteos.

Entonces…¿Cuál es el problema?

Seguro que habéis oído un montón de veces eso de que “cuando somos adultos ya no nos conviene beber leche”. Aunque no sea una ley universal, hay parte de verdad en ello. ¿Por qué?

Porque a medida que crecemos, nuestro intestino produce menos lactasa y perdemos capacidad para digerir los lácteos.

¿Esto es igual para todos? No. Después de siglos de consumo de lácteos, el ser humano se ha adaptado a ellos y se calcula que un 30% de la población mundial produce la suficiente lactasa para digerir la leche y sus derivados. Pero el 70% restante no llega al nivel suficiente de esta enzima.

Y si somos parte de ese 70%, nuestro intestino delgado y los lácteos…No van a llevarse muy bien.

¿Qué ocurre cuando tenemos un déficit de lactasa?

Sin la suficiente producción de lactasa, en nuestro intestino quedarán moléculas de lactosa sin digerir. Éstas nos pueden en algunos casos provocar hinchazón, diarrea, estreñimiento y molestias abdominales. Incluso daños en la mucosa intestinal.

Cuando presentamos alguno de esos síntomas (y tenemos un diagnóstico médico) es cuando decimos que somos intolerantes a la lactosa en grado mayor o menor. Según sea ese grado podremos tomar más o menos alimentos con lactosa, llegando incluso a tener que eliminarla totalmente de nuestra dieta.

¿Cómo saber si tenemos intolerancia a la lactosa?

Si tenemos la sospecha de que podemos ser intolerantes a la lactosa, lo mejor es acudir a nuestro médico de cabecera. Actualmente el SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica) reconoce el diagnóstico clínico de esta intolerancia y, por tanto, nuestro médico será el que nos prescriba la prueba más adecuada.

Las pruebas de diagnóstico más usuales son el test de hidrógeno en el aliento, el test sanguíneo post ingestión de lactosa y el test genético.

En todo caso, recordad que el tema de las intolerancias es complejo y que siempre conviene buscar consejo profesional antes de actuar. Si dejamos de tomar la leche sin tener la certeza de ser intolerantes podemos presentar déficits en calcio o vitaminas.

Alimentarse sin lactosa

Te has hecho la prueba y has comprobado que eres intolerante. ¿Cómo te alimentas a partir de ese momento?

Como hemos señalado, depende de tu grado de intolerancia podrás tomar algún lácteo o no.

De hecho, hay derivados de la leche como el yogur o el Kéfir que seguramente podrás comer. Esto es así porque las bacterias que intervienen en su fermentación producen lactasa y ésta los hace más digeribles. Algo similar ocurre con los quesos bien curados o fermentados.

Pero si necesitamos eliminar totalmente el lácteo de toda la vida, hoy podemos encontrar fácilmente leches y quesos sin lactosa. Aparte, tenemos un montón de opciones más como las bebidas o “leches” de:

  • Arroz.
  • Soja.
  • Avena.
  • Almendras (ojo porque lleva fructosa).
  • Avellanas.
  • Quinoa (sólo en polvo).
  • Sésamo (sólo en polvo).

El tofu, en todas sus variedades, también es un buen sustituto del lácteo.

En definitiva…

No todo aquel al que “no le sientan muy bien” los lácteos tiene intolerancia a la lactosa. Es normal que a veces los lácteos no sean digestivos porque los adultos no tenemos el poder de digerirlos tan bien como los niños. Aún así, contienen nutrientes muy importantes para nosotros. Por lo tanto, antes de decidir no tomarlos, lo más recomendable es acudir a nuestro médico o a algún especialista en nutrición que pueda aconsejarnos. Si presentamos los síntomas necesarios, podremos obtener un diagnóstico fiable y optar por la alimentación más adecuada para nuestro sistema digestivo.

 

 

 

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